34 INT. ANEXO. DESPACHO VELÁZQUEZ. NOCHE.
El lugar es amplio y lujoso: tapete, muebles, algún adorno. En una mesa rinconera hay una jarra con agua y dos vasos.
Amordazado, ARROYO tiene una camisa de fuerza cuyas mangas están amarradas al respaldo de una silla. Además, dos lazos ceñidos a las pantorrillas, hasta cortarle la circulación de la sangre, sujetan sus pies a las patas delanteras. 5 POLICÍAS lo custodian y platican entre sí. Uno de ellos es ANTONIO MILANÉS, quien lo mira con insistencia y parecería que lo reconoce.

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